Desde mi vida hasta tí, porque el amor es una mezcla extraña entre dolor, alegria, euforia y desolación. Por que mi poesía nos une, porque ella es el único consuelo que tengo, para tu amor, que me sabe a desamor.
cuantos surcos oscuros compartimos, ¡Recuerdas!. Seguro no recuerdas cuanto te cuidé te protegí como nadie en mi te consolaste y cuando "lo tuviste" de mi te olvidaste.
Te entregué, mi corazón
inocente y frágil de la niña que siempre fui, lo convertiste en frío y solitario presa de dolor, del abandono, la soledad fue una dura maestra. Con los años aprendí a escuchar
En que momento nos convertimos en extraños indigentes, cuando el amor se despidió en las miradas, en que sitio dejamos guardados las caricias, los te quieros y el ayer. Donde quedo la alegría de los cuerpos, en que capítulo quedó escrito nuestros nombres como amigos, en que árbol quedó dibujado el corazón con nuestras letras, con nuestro amor. Hasta cuando esperaré en la parada del colectivo la cita a la que nunca llegaste. Porque arriesgué tantas veces mi presente, mi futuro y el corazón mio. Aún ilógicamente lloro en una esquina esperando que vengas a rescatarme, cada vez espero mas mientras los años pasan. Que loca me estoy volviendo, imaginando el atardecer que no llegó, el amanecer que nunca vimos, y la luna que no disfruté contigo. La frustración del no ser amado, de dar todo a manos llenas, de las cachetadas de frialdad, son mas duras que estas letras, que con dolor te voy a dar.
Ella lo amó como pudo y él como todos, sin amor, como el farolito del parque que a las 6pm se enciende y a las 6 am se apaga. Mil veces imaginó futuros con él paseos con él hijos con él una vida con él, nada fue suficiente las cadenas del silencio fueron verdugos sin tregua en sus encuentros donde curiosamente hablaron de principio a fin. Ella lloró sin cesar en esas despedidas que parecieron banales, fugaces, insensibles. Cuantas lágrimas derramó la princesa por el príncipe sin castillo, sin caballo y sin princesa, pero con la mirada pícara del mismísimo picaflor. Recibió tantos halagos de él, tantos afectos, pensó que algún día la amaría con el amor que no se va al amanecer. Mas, nunca vino ese día. Anocheció en el corazón de ella, él finalmente cumplió su promesa, abandonarla, dejando un hoyo en el corazón y en el alma tal desesperanza que solo el tiempo pudieron borrar. Ya no lo ama como antes es verdad que el tiempo cura y borra las heridas aunque el amor suspendido en el tiempo y corazón quedó. Ambos guardan lo bello, ya dejaron de extrañarse de amarse de soñarse de frustrarse por lo imposible. Se vieron hace poco, se hablaron como si el tiempo suspendido no lo estuviere y aunque saben que son presas de la frustración entendieron que ni el tiempo ni el afecto, ni el momento fue su mejor compañero... Se dijeron, ¡Adiós!
Durante seis años me he dedicado en cuerpo y alma en entregar estas letras y mi amor infinito a 3 personitas que me han hecho sentir viva cada día, la verdad pensé que nada de lo que yo escribía trascendía a nadie, me complace entrar a este sitio -con mucha dificultad por cierto porque había perdido la clave de acceso- y ver comentarios debajo de estas humildes letras. Muchas de ellas corresponden a cosas que viví, pero muchas otras a cosas que con dolor vi en personas a mi alrededor y que como toda persona emotiva necesitaba desfogar por algún lado para no seguir sufriendo por los demás.
A veces amar duele, a veces amar a tu prójimo duele aún más pero sobre todo amar es el sentimiento más injusto del mundo, porque nunca amas en la misma dimensión o forma en que eres amado.
Comencemos nuevamente este camino de amor y desamor en poesía...
Por que crecí en este mundo, como no escribir de ti...
Te vi por coincidencia una mañana en que obligada me convertí en tu enemiga.
Del odio partió el amor como una transición exquisitamente nuestra.
Te amé y te amé aunque no era correcto y te amé así esquivo, ocupado y frustrante.
Nos vimos y despedimos una y otra vez alimentamos sueños y miedos permanentes,
Tú, duro como roca de mar y yo, suave, delicada soy quien pudo perforar con paciencia y entrega esa barrera tuya, solo tuya.
Ahora que te tengo, otra vez aquí a mi lado; bendito el momento, prometo no dejarte, aunque no estés... porque es el tiempo y el lugar para mostrarte, el sueño que solo juntos podemos lograr.
No siempre somos cuatro si estamos lejos, cuando la confianza aparece como nunca entre los dos.
No siempre hay un tercero que alimente el miedo de perder los sueños que culminen en adiós.
No siempre hay un te quiero, si se adora con el alma y esa extraña idolatría supera cualquier sentimiento.
No siempre te veo aunque te tenga dentro. A pesar que me doblegue la profunda necesidad de tenerte, señor mío es más fuerte el valor el deseo de esperar ese momento feliz de un nuevo encuentro.
No siempre te pienso por que duele hacerlo, sin embargo y sin querelo no sales del pensamiento.
No siempre te extraño por que, en cualquier extraño rostro sin verte, te veo.
No siempre te amo, pues con ansias espero, la gloria primera de oír en tu boca, tales palabras de entrega y esmero.